Conectar, Empoderar y Corregir: los tres principios que hacen de TBRI® un modelo diferente
Los comportamientos desafiantes de los NNA con historia de trauma no son el problema: son el lenguaje con el que nos dicen que algo les falta. TBRI® nos enseña a escuchar ese lenguaje y a responder desde el vínculo.
Hola amig@s, en el Blog 1 de esta serie les contamos que Chile está viviendo un hito histórico: por primera vez, se está impartiendo la capacitación para cuidadores del modelo TBRI® (Trust-Based Relational Intervention), liderada por Aprender a Crecer junto a equipos FAE de la ONG María Acoge, en el marco del pilotaje financiado por Fundación Ilumina.
En esta segunda entrega, queremos ir más allá del contexto y presentarles el corazón conceptual del modelo: sus tres principios. Entender qué es Conectar, Empoderar y Corregir, y por qué ese orden importa, es clave para comprender por qué TBRI® transforma la manera en que cuidamos y acompañamos a los NNA con historias de adversidad temprana.
¿Por qué los tres principios y no uno solo?
TBRI® parte de una premisa fundamental: los NNA con historias de trauma tienen necesidades complejas e interrelacionadas. No basta con “manejar las conductas” si no se aborda el vínculo. No basta con conectar emocionalmente si el cuerpo del niño está en alerta constante. Los tres principios actúan de forma integrada y sinérgica; cada uno potencia a los otros.
1. Principio de Conexión (Connecting Principles)
La confianza como base de todo. El Principio de Conexión es, según el Karyn Purvis Institute of Child Development, el corazón de TBRI®. Todo lo demás se construye desde aquí.
Los NNA que han vivido adversidad temprana —abandono, negligencia, maltrato o múltiples cambios de cuidadores— han aprendido algo que los adultos a su alrededor no ven a simple vista: que no pueden confiar en las personas que se supone deben protegerlos. Ese aprendizaje no es una decisión consciente; es una reorganización del sistema nervioso frente a experiencias repetidas de inseguridad.
Cuando estos NNA llegan a una familia de acogida o a un equipo de intervención, traen consigo ese mapa relacional. Un abrazo puede sentirse amenazante. Una voz elevada puede activar el pánico. Una promesa puede parecer mentira. No es mala voluntad: es el trauma hablando.
¿Qué propone entonces el Principio de Conexión? Equipar a cuidadores y profesionales con estrategias concretas para construir seguridad sentida (felt safety) en la relación:
- Mindfulness del cuidador: el adulto que cuida necesita reconocer sus propias historias, sus detonadores emocionales y lo que lleva a cada interacción.
- Sintonización y co-regulación: acompañar el estado emocional del NNA desde la calma propia. El sistema nervioso del cuidador regula al del niño/a.
- Estrategias de involucramiento: contacto visual cálido, calidad de voz, contacto físico apropiado, interacción lúdica.
- Rutinas y predecibilidad: cuando el entorno es consistente y anticipable, el cerebro en alerta puede comenzar a bajar la guardia.
“Cuando te conectas con el corazón de un niño, todo es posible.” — Dra. Karyn Purvis, TCU

2. Principio de Empoderamiento (Empowering Principles)
Mientras la Conexión responde a las necesidades relacionales, el Principio de Empoderamiento responde a algo que parece más básico —pero que muchas veces pasamos por alto—: las necesidades físicas y sensoriales del cuerpo.
La neurociencia del trauma nos enseña que las experiencias adversas tempranas no solo afectan la forma en que los NNA se relacionan, sino también cómo procesan la información sensorial, cómo regulan su estado de activación fisiológica y cómo responden a estímulos del entorno. Un niño/a que tiene hambre, que está sobreestimulado o que no ha dormido bien tiene muchas menos probabilidades de poder responder de manera regulada a una situación desafiante.
El Principio de Empoderamiento se organiza en dos ejes:
- Estrategias fisiológicas: para atender necesidades básicas como hidratación, nutrición, sueño y movimiento. En los talleres, los cuidadores aprenden por qué un snack durante la sesión no es “malcriar” sino regulación.
- Estrategias ecológicas: para diseñar entornos predecibles y sensorialmente seguros, a través de rutinas claras, transiciones suaves y espacios de calma accesibles para el NNA.
La investigación es consistente: cuando las necesidades físicas básicas están cubiertas, los principios de Conexión y Corrección son significativamente más efectivos (Purvis et al., 2013).

3. Principio de Corrección (Correcting Principles)
Este es, probablemente, el principio más malinterpretado. Cuando escuchamos “corrección”, solemos pensar en castigo, límites o consecuencias. TBRI® invierte esa lógica por completo.
El Principio de Corrección parte de una pregunta diferente: ¿por qué se está comportando así este niño/a? No ¿cómo lo detengo?, sino ¿qué necesita?
Los NNA con historia de trauma desarrollan conductas que desde afuera pueden verse como desafíos, manipulación o agresividad. TBRI® las llama conductas de supervivencia: respuestas aprendidas que en algún momento les protegieron. Hoy, en un contexto más seguro, esas mismas respuestas generan conflicto.
El Principio de Corrección entrega a cuidadores y profesionales:
- Estrategias proactivas: guiones conductuales, elecciones con límites, compromisos y valores para la vida. El NNA aprende nuevas formas de relacionarse antes de que ocurra el conflicto.
- Estrategias de respuesta: la respuesta IDEAL (Immediate, Direct, Efficient, Action-based, Leveled at the behavior). Cómo intervenir ante una conducta desafiante sin dañar el vínculo.
- Reparación vincular: ruptura y reparación como proceso natural de toda relación. Cómo volver a conectar después de una situación difícil.
“La raíz de la palabra disciplina es discipular: enseñar, guiar.” No castigar. Esta es la esencia del Principio de Corrección en TBRI®.
Los tres principios como sistema integrado
TBRI® no es un menú de técnicas del que se eligen algunas. Los tres principios están diseñados para trabajar juntos, en orden y de forma consistente:
TBRI® y la evidencia: ¿qué dice la investigación?
No se trata solo de un modelo teórico. Más de dos décadas de investigación publicada respaldan la efectividad de TBRI®, desarrollada por el Karyn Purvis Institute of Child Development (KPICD) de la Universidad Cristiana de Texas y por investigadores independientes en distintos países. A continuación, un resumen de los hallazgos más relevantes.
Reconocimiento oficial como Práctica Prometedora
La Capacitación para Cuidadores TBRI® y el programa en línea TBRI 101 están clasificados como Práctica Prometedora en Prevención y Tratamiento de Salud Mental por el Family First Prevention Services Act (FFPSA) Prevention Services Clearinghouse y como Evidencia de Investigación Prometedora por el California Evidence-Based Clearinghouse (CEBC), dos de los referentes internacionales más exigentes en evaluación de prácticas para el bienestar infantil.
Con familias adoptivas y cuidadoras
Un estudio aleatorizado controlado con familias adoptivas demostró que los NNA cuyos padres y cuidadores participaron en la Capacitación para Cuidadores TBRI® mostraron reducciones significativas en problemas conductuales y síntomas de trauma, y aumentos en conductas prosociales, en comparación con un grupo de control pareado.
Purvis, K. B., Razuri, E. B., Howard, A. R., Call, C. D., et al. (2015). Decrease in behavioral problems and trauma symptoms among at-risk adopted children following trauma-informed parent training intervention. Journal of Child and Adolescent Trauma, 8(3), 201-210.
Estos resultados fueron replicados mediante la modalidad online (TBRI 101): un estudio controlado aleatorio mostró que los NNA de familias que participaron en la capacitación virtual exhibieron reducciones equivalentes, mientras que el grupo de control no mostró cambios.
Razuri, E. B., Howard, A. R., Parris, S. R., et al. (2016). Decrease in behavioral problems and trauma symptoms among at-risk adopted children following web-based trauma-informed parent training intervention. Journal of Evidence-Informed Social Work, 13(2), 165-179.
En contextos escolares
Un estudio en una escuela primaria de alto riesgo en Estados Unidos documentó una disminución del 18% en reportes de incidentes y un 23% en derivaciones a dirección para los diez estudiantes con más problemas conductuales, tras implementar TBRI® (Purvis et al., 2015). En una escuela charter residencial para jóvenes en riesgo, los resultados fueron más contundentes: tras dos años, se registró un 68% de reducción en derivaciones por agresión física, un 88% por agresión verbal y un 95% por conductas disruptivas. En números concretos: de 902 reportes de incidentes en el primer año a solo 59 en el tercero.
Parris, S. R., Dozier, M., Purvis, K. B., et al. (2015). Implementing Trust-Based Relational Intervention in a charter school at a residential facility for at-risk youth. Contemporary School Psychology, 19(3), 157-164.
Evidencia internacional
Aunque la mayoría de los estudios se han desarrollado en Estados Unidos, TBRI® cuenta con investigación publicada en otros contextos. En Lituania, un estudio con niños en un centro de atención diurna mostró reducciones estadísticamente significativas en ansiedad/depresión, problemas sociales y conducta agresiva al cabo de un año (Misevičė et al., 2024). En Ruanda, como parte del programa nacional de desinstitucionalización, cuidadores capacitados en TBRI® reportaron disminución de síntomas de trauma y conductas desafiantes en los niños a su cargo (Hunsley et al., 2021, 2022). En Australia, profesionales de centros de apoyo familiar en Tasmania valoraron positivamente la efectividad y sostenibilidad del modelo (Stephenson & Yost, 2023).
Misevičė, M. et al. (2024). Children, 11(4), 411. | Hunsley, J. et al. (2021). Journal of Children’s Services. | Hunsley, J. L. et al. (2022). Child & Family Social Work, 27(2), 287-298. | Stephenson, E. & Yost, H. (2023). Journal of Child & Adolescent Trauma.
En Colombia, una investigación de maestría de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz evaluó el efecto de una intervención TBRI® de ocho sesiones sobre las conductas externalizantes de tres niños beneficiarios de los servicios de protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Los resultados mostraron un tamaño del efecto grande en los tres participantes —con valores NAP entre 0,81 y 0,92— y diferencias estadísticamente significativas entre las fases. Un dato especialmente relevante para nuestro contexto: el estudio evaluó las competencias parentales a través de la Escala de Parentalidad Positiva (E2P), el mismo instrumento que estamos utilizando en el pilotaje chileno, registrando mejoras significativas en las dimensiones vinculares, formativas, protectoras y reflexivas.
Suárez Calderón, D. (2021). Efecto de la intervención relacional basada en la confianza sobre las conductas externalizantes de niños en modalidad externado media jornada vulneración. Bogotá D.C.: Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Disponible en: repositorio.konradlorenz.edu.co
En nuestros próximos blogs exploraremos cómo estos principios se materializan en el contexto específico del acogimiento familiar en Chile —con sus desafíos y aprendizajes reales— y en herramientas concretas para el cuidado cotidiano.
Si quieres conocer más o explorar cómo llevar la capacitación para cuidadores TBRI® a tu organización, puedes escribirnos a contacto@aprenderacrecer.cl o presionando el ícono de asistencia de la parte inferior derecha.
¡Un abrazo grande! Equipo Aprender a Crecer.

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