Chile tiene un problema urgente con los derechos de su niñez: lo que revela el Diagnóstico 2026 de la Defensoría
“Los datos muestran que Chile tiene un problema urgente. Pero los datos no son solo números: detrás de cada cifra hay un niño, una niña o un adolescente cuyo derecho fue vulnerado.” — Anuar Quesille, Defensor de la Niñez, 30 de abril de 2026
El 30 de abril de 2026, la Defensoría de la Niñez presentó la tercera edición de su Diagnóstico Anual sobre la Situación de Derechos de la Niñez y Adolescencia, elaborado por el Observatorio de Derechos de la institución, a cargo de Gabriel Guzmán, a partir del monitoreo de indicadores recopilados durante 2025.
Este informe no es un ejercicio académico: es una alerta país. Sus cifras describen una realidad que no puede seguir siendo invisibilizada, y que interpela directamente a quienes trabajamos en el campo del bienestar infantil.
¿Quién elabora este diagnóstico?
La Defensoría de la Niñez es un organismo público autónomo creado en 2018 cuya misión es promover y proteger los derechos de NNA en Chile. Su Observatorio de Derechos monitorea cada año decenas de indicadores —desde registros administrativos del Poder Judicial hasta encuestas de opinión aplicadas directamente a los propios NNA— y elabora este diagnóstico anual. La edición 2026 es la tercera publicación de este tipo.
Las cifras más críticas: una mirada de conjunto
Contexto: a 2026, Chile tiene 4.138.171 NNA —el 21% de la población—. Según el Censo 2024, 817 se encuentran en situación de calle, 608.311 tienen algún tipo de discapacidad, y 123.747 están bajo alguna medida de protección especializada.
Salud mental en crisis
El aumento de +137% en egresos hospitalarios por lesiones autoinfligidas entre 2014 y 2025 es uno de los datos más duros del diagnóstico. En 2025 se registraron 2.518 casos, además de 4.159 hospitalizaciones en unidades psiquiátricas infanto-adolescentes con una estadía promedio de 23,8 días.
La Encuesta Longitudinal de Primera Infancia (ELPI) reporta que tres de cada cuatro adolescentes presenta algún síntoma de ansiedad o depresión, y que el 26,5% los presenta en carácter moderado o severo. Los ingresos al Programa de Salud Mental superaron los 273.000 registros en 2025, frente a 205.905 en 2020.
El diagnóstico identifica como factores explicativos el uso adictivo de plataformas digitales, la sensación de soledad y aislamiento, y la ausencia de políticas preventivas adecuadas para la adolescencia.

Violencia que no cede
Las víctimas de violencia sexual aumentaron un 46,4% respecto a años anteriores. La Defensoría señala que en 2025 se registró un promedio de 14 violaciones diarias a NNA en Chile, y que cerca del 80% de las denuncias por delitos sexuales que recibe el Ministerio Público involucran a NNA como víctimas.
Las medidas de protección vigentes dictaminadas por el Poder Judicial llegaron a 180.765 en 2025, un aumento del 37% respecto a 2022. Un dato que lo dice todo: solo el 6,4% de los NNA reporta no haber sido víctima de ninguna forma de violencia en su vida.
El sistema de protección al límite
La presión sobre el sistema especializado es crítica: 41.557 NNA estaban en lista de espera para programas del Servicio Nacional de Protección Especializada (SPE) en 2025. La sobreocupación en centros residenciales pasó de un 22% a un 41% entre 2019 y 2024. Y en 2024, 303 niños, niñas y adolescentes fallecieron mientras se encontraban en lista de espera del sistema de salud.
Lo que dicen los propios NNA
Uno de los aspectos más valiosos de este diagnóstico es que incorpora directamente la voz de NNA. Los resultados son elocuentes: el 36,9% afirma no haber podido ejercer alguno de sus derechos, cifra que sube al 40,6% en estudiantes de enseñanza media.
Los derechos que los propios NNA identifican como menos respetados son: medioambiente sano (41%), protección contra la violencia (29%), trato justo (29%) y salud (24%). El derecho a ser escuchados es el que más NNA señalan no haber podido ejercer, con un 12,8%. Que los NNA sientan que no se les escucha no es un dato menor: es una señal de que el problema no es solo estructural, es también relacional.
El nudo del cuidado alternativo: familias que cuidan sin herramientas
Entre los datos que más nos interpelan desde AAC está la situación del cuidado alternativo familiar. A marzo de 2025, 10.592 NNA se encontraban bajo medidas de acogimiento familiar, y el 73% de las familias de acogida correspondía a familias extensas —abuelas, tíos, hermanos mayores— que cuidan por amor y vocación, pero que en su gran mayoría no han recibido formación específica para acompañar a niños y niñas con historia de adversidad temprana.
El diagnóstico señala que el sistema tiende a crecer en cobertura, pero no necesariamente en calidad del cuidado ni en apoyo a quienes cuidan. En ese contexto, la formación de cuidadores no es un lujo: es una necesidad urgente del sistema.

¿Qué tipo de respuestas necesita Chile?
El informe no solo diagnostica: también convoca a actuar. El Subsecretario de la Niñez, Marcelo Sánchez, fue directo en el lanzamiento: “Tenemos déficit enormes desde el punto de vista preventivo, desde el punto de vista de la reparación, desde el trabajo con la protección reforzada”. Cuatro claves emergen con fuerza:
- Prevención antes que crisis. La mayoría de los recursos del sistema se concentran en la respuesta a vulneraciones ya consumadas. Se requieren políticas que actúen antes de que los NNA lleguen al sistema.
- Cuidado informado por trauma como estándar. Muchas de las conductas que el sistema interpreta como “problemas de conducta” son respuestas adaptativas a experiencias de adversidad temprana. Modelos con sólida base de evidencia como el TBRI® (Trust-Based Relational Intervention) —desarrollado por el Karyn Purvis Institute of Child Development y que Aprender a Crecer imparte hoy por primera vez en Chile— han demostrado reducir significativamente las conductas desafiantes, mejorar las competencias parentales y fortalecer el vínculo entre cuidadores y NNA. No se trata de agregar programas: se trata de transformar el enfoque desde el que se cuida.
- Fortalecer a quienes cuidan. El desgaste de las familias de acogida, los equipos FAE y los profesionales del sistema de protección es real. Invertir en su formación y acompañamiento es invertir directamente en el bienestar de los NNA.
- Escuchar a los propios NNA. Más del 36% siente que no puede ejercer sus derechos. Incluir su voz en el diseño de respuestas no es un gesto simbólico: es una condición de calidad.
Una reflexión desde Aprender a Crecer
“Los datos del Diagnóstico 2026 nos confirman algo que quienes trabajamos directamente con NNA ya vivimos cada día: el maltrato y la violencia dejan marcas profundas, y responder a ellas requiere más que buenas intenciones. Necesitamos intervenciones especializadas, informadas por la ciencia del trauma y el apego, que sean capaces de interrumpir de forma efectiva los patrones de maltrato y construir experiencias reparadoras. La urgencia de los datos no es solo una señal para el Estado: es un llamado a toda persona y organización que trabaja con niños y niñas vulnerados a elevar el estándar de su intervención.”
— María Pía García Parodi, Directora Técnica Aprender a Crecer · TBRI® Practitioner certificada en Chile
En Aprender a Crecer seguimos convencidos de que el cambio en la vida de los NNA más vulnerables de Chile empieza por quienes los cuidan. Si este diagnóstico te interpela y quieres saber más sobre formación en cuidado informado en trauma para tu organización, escríbenos a contacto@aprenderacrecer.cl o presionando el ícono de asistencia en la parte inferior derecha de esta página.
¡Un abrazo grande! Equipo Aprender a Crecer.
RECURSOS COMPLEMENTARIOS
Defensoría de la Niñez
Web del Observatorio de Derechos
Diagnóstico Anual - Situación de derechos de la niñez y adolescencia
Defensoría de la Niñez - Observatorio de los derechos. 2026

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