Acogimiento familiar y TBRI®: ¿Por qué las familias que cuidan también necesitan ser cuidadas?
Cuidar a un niño o niña con historia de trauma es un acto de valentía. Pero la valentía sola no alcanza: las familias que cuidan necesitan herramientas, comprensión y acompañamiento para poder sostenerse y sostener.
En los blogs anteriores de esta serie les presentamos el pilotaje de TBRI® en Chile y los principios conceptuales del modelo. Hoy queremos hacer una pausa para poner el foco en quienes están en el centro de todo este proceso: las familias de acogida. Esas personas que, día a día, abren las puertas de su hogar a niños, niñas y adolescentes que llegan con historias que pesan.
Porque acoger no es solo alojar. Es recibir en el corazón de una familia a un NNA cuyo sistema nervioso ha aprendido a desconfiar, cuyo cuerpo carga con el peso de experiencias que ningún niño/a debería vivir. Y eso, sin las herramientas adecuadas, puede ser agotador, desconcertante y, en algunos casos, insostenible.
La realidad de las familias de acogida en Chile
Los Programas de Familia de Acogida Especializada (FAE) son una medida de protección transitoria para NNA que han sido separados de su familia de origen por resolución de un Tribunal de Familia. Quienes deciden acoger lo hacen, en su mayoría, desde la vocación y el afecto.
Sin embargo, vocación y afecto no siempre son suficientes cuando un NNA presenta conductas que resultan difíciles de comprender: episodios de rabia intensa, dificultades para recibir afecto, mentiras repetidas, conductas regresivas, hipervigilancia constante. Para una familia que no conoce el impacto del trauma en el desarrollo, estas situaciones pueden generar culpa, agotamiento y, en el peor de los casos, rupturas del acogimiento.
Según el propio Servicio Nacional de Protección Especializada, garantizar entornos de cuidado seguros y estables para los NNA es un objetivo central del sistema. Pero para que eso sea posible, quienes cuidan necesitan ser cuidados también. Ahí es donde entra TBRI®.
Por qué los NNA en acogimiento presentan comportamientos que desconciertan
Como desarrollamos en el Blog 2, TBRI® entiende que las conductas desafiantes son lenguaje. No son caprichos ni manipulaciones: son señales de un sistema nervioso que aprendió a sobrevivir en entornos impredecibles o amenazantes.
Un NNA que ha experimentado negligencia crónica puede tener dificultades para sentir hambre de manera regulada. Uno que ha vivido violencia puede reaccionar de forma desproporcionada ante un tono de voz elevado. Uno que ha tenido múltiples cuidadores puede resistirse al vínculo afectivo porque aprendió que el vínculo duele cuando se rompe.
Nada de esto es personal hacia la familia de acogida. Todo tiene sentido a la luz de la historia del NNA.
Comprender esto —realmente comprenderlo— es transformador. Y eso es precisamente lo que busca la capacitación para cuidadores TBRI® que Aprender a Crecer imparte: ofrecer a las familias un nuevo lente para leer los comportamientos de los NNA que acompañan.

Cómo TBRI® fortalece a las familias cuidadoras
La capacitación para cuidadores TBRI® que impartimos desde Aprender a Crecer no es una charla informativa ni un taller de técnicas de manejo conductual. Es un proceso formativo estructurado que combina fundamentos teóricos con práctica vivencial, y que trabaja en tres dimensiones:
- Comprensión del trauma: las familias aprenden qué pasa en el cerebro y el cuerpo de un NNA que ha vivido adversidad, y por qué eso se expresa en conducta.
- Herramientas relacionales: estrategias concretas de conexión, empoderamiento y corrección adaptadas al contexto del hogar de acogida.
- Autocuidado del cuidador: el modelo reconoce que quien cuida también necesita regularse. El bienestar del adulto es condición necesaria para el bienestar del NNA.
El resultado no es una familia perfecta ni un NNA sin conductas desafiantes. Es una familia más equipada, más compasiva y más resiliente, capaz de sostener el vínculo incluso en los momentos difíciles.
El rol de los equipos profesionales FAE
Las familias de acogida no trabajan solas. Los equipos profesionales de los programas FAE —trabajadoras sociales, psicólogos/as, educadores/as— son el puente entre el modelo y las familias. Son quienes acompañan el proceso, contienen las crisis y sostienen la mirada cuando el agotamiento aparece.
En el pilotaje que estamos desarrollando con la ONG María Acoge, la capacitación incluye tanto a las familias de acogida como a los equipos profesionales. Esto es intencional: para que TBRI® funcione, toda la red de cuidado necesita hablar el mismo idioma. Cuando los profesionales comprenden el modelo, pueden apoyar a las familias desde ese mismo marco y ofrecer acompañamiento consistente.

Primeras impresiones del pilotaje
Hasta la fecha, las primeras sesiones desarrolladas han permitido observar un proceso de reflexión significativo en los cuidadores y profesionales participantes. Uno de los principales aprendizajes ha sido comprender cómo muchas conductas de los niños y niñas están profundamente influenciadas por experiencias adversas y estados de supervivencia, favoreciendo una mirada más empática y comprensiva respecto de sus necesidades emocionales y fisiológicas.
El grupo de cuidadores se ha mostrado participativo, abierto y emocionalmente conectado con los contenidos revisados. Diversos participantes han expresado sorpresa frente a información que desconocían, especialmente respecto al impacto que el estrés y la falta de contención pueden generar en el sistema nervioso infantil. Un momento particularmente significativo fue la reflexión colectiva en torno a cómo experiencias aparentemente cotidianas —como dejar llorando a un bebé sin acompañamiento— pueden generar altos niveles de malestar y activación en niños con historias de vulneración.
En general, se observa un grupo cada vez más reflexivo y sensible frente a las necesidades de los niños, mostrando disposición a cuestionar prácticas naturalizadas y avanzar hacia formas de cuidado más seguras, reguladoras y basadas en la confianza.
¿Qué sigue?
En el próximo y último blog de esta serie, revisaremos de la forma más concreta posible: herramientas y estrategias específicas de TBRI® que pueden aplicarse en el día a día del cuidado. Desde rituales de conexión matutina hasta cómo responder ante una crisis de rabia desde el vínculo y no desde el control.
Si quieres conocer más o explorar cómo llevar la capacitación para cuidadores TBRI® a tu organización, puedes escribirnos a contacto@aprenderacrecer.cl o presionando el ícono de asistencia de la parte inferior derecha.
¡Un abrazo grande! Equipo Aprender a Crecer.

Respuestas