Curso:
Programa de Intervención y Caja de Herramientas Parental para el Fortalecimiento de Competencias Parentales: Aprender a Crecer
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Evaluaciones
excelente curso.
A través de la formación del programa Aprender a Crecer siento que tengo la capacidad de mirar a las personas desde otras perspectivas, con mucho respeto, resposabilidad, empatía y especial cuidado, ya que somos profesionales insertos en ambientes altamente disfuncionales y complejos, así este programa nos entrega la posibilidad de generar grandes cambios de forma ordenada y planificada, permitiendo formar un apego terapéutico, y de esta forma aumentar la sensibilidad de las y los cuidadores, la mentalización y estilos de crianza democráticos con actividades específicas, y también disminuye la posibilidad de dañar y perpetuar la cultura de la violencia, desde la omisión y negligencia profesional.
Gracias a este programa me siento capacitada para apoyar a esas familias y entregarles la oportunidad de volver a mirar, a ser y estar en la realidad con niñas y niñas que están esperando que se produzcan cambios que les permitan optimizar al máximo sus capacidades y gozar de la satisfacción plena de todos sus derechos.
El curso abre una puerta a dimensiones de conocimientos que, como trabajadores sociales, no obtenemos dentro de nuestra formación de pregrado. El curso, invita a mirar más allá de lo que la observación participante pueda ofrecer como técnica per se. Invita a leer a las personas, aprender de ellos y con ello aplicar procesos interventivos que permitan cambios. Es un curso extenso e intenso, pero sumamente interesante y relevante para mirar la parentalidad desde una mirada más integral.
muchas gracias!
Metodología apropiada, contenidos útiles y atingentes.
Herramienta que mejora nuestro quehacer profesional y que permite a las familias crecer
El curso es muy beneficioso tanto para los padres, madres y/o cuidadores que ejercen el rol de proteger, criar de forma respetuosa y ser garantes de derechos de los niño y niñas, pero a su vez también es un instrumento muy valioso para los terapeutas familiares que nos ayudan a reconocer la importancia que toma nuestro rol con estos adultos, somos agentes de cambio para un adulto que nunca fue visto y muchas veces solo recibió exigencias sin ni siquiera saber que estaba haciendo mal.
No nos mecanicemos con nuestro trabajo, tratando de cumplir con las exigencias administrativas y lo que se nos exige desde las instituciones, de eso no se trata solamente nuestro rol, validémonos como terapeutas familiares por los resultados que tenemos en estos adultos, familias y sobre todo el bienestar que le ofrecen los resultados a los niños y niñas.
Seamos empáticos y respetemos las distintas culturas que existen a lo largo de nuestro país siempre radicando las conductas transgeneracionales que incurren en el maltrato tanto para el adulto como para el niño y niña. Moldeemos la intervención con cada uno de los adultos que trabajamos, no olvides que somos personas diferentes pero todas con un mismo objetivo, el bienestar superior del niño niña y o adolescente que forma parte de este mundo.
